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Relatos cortos

Mensajes

Temblaba, sobrecogida por el temor, por la ignorancia de cómo, quién o por qué estaban esas fotos mías en un iPhone que había encontrado en un probador de una tienda cualquiera. Mi pequeño delito. No podía ser aleatorio. No era casualidad. ¿Alguien próximo? ¿Alguien que me conocía muy bien? ¿El fotógrafo? Era la ansiedad, el exceso de futuro dentro de mi. Y quizá la depresión por la abundancia de pasado. Quién fuera
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En la red

Me quedé mirándolo. No sabía qué hacer. Estaba con toda la ropa en la mano, intentando hacerme sitio en el probador. No podía apartar mi vista del flamante iPhone 7 que alguien había olvidado encima del taburete. No hizo falta mucho para que me decidiera. Cogí el dispositivo y miré hacia atrás. Quería asegurarme de que nadie me veía. Nada, nadie, ni una cámara camuflada sería testigo. Pero, a la vez, el corazón me ga
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Toni Calero

“Me llamo Toni Calero y soy alcohólico” Cuarenta años después del estreno de Fiebre del Sábado Noche, Antonio Márquez Calero, Toni Calero para los amigos, se atrevía a confesar la realidad delante del grupo de terapia de AA. “Mi vida es la continuación de la de Tony, no la de John Travolta. Afortunada o desafortunadamente” comentó Calero; y del tirón les soltó un rollo. “Cierto que me pr
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Anti-aging

Tengo un conocido absolutamente motivado en la lucha contra el envejecimiento y la cronicidad. Y aún más contra la fragilidad. Contra la suya, para ser preciso. Acaba de entrar en la cincuentena y en su cumpleaños me dijo, “no quiero asistir pasivamente al deterioro irremediable de mi cuerpo, esa fuente inagotable de placer”. Propio, pienso yo para mis adentros. Ese cuerpo que, a su entender, llevó a tant
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En el vestuario

No se sorprenderá nadie si les cuento que nado. Es una buena manera de mantenerme en forma. Sí, diariamente hago ejercicio desplazándome durante más de una hora en un fluido tibio, porque es una piscina de invierno, compuesto por H2O, cloro, urea y creatinina. Se han dado casos en los que va añadido algún medicamento, incluso psicotropos. Ya se sabe que el calorcito en el periné tiene efectos diuréticos potentes. Sue
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Háblame de la “mili”

Los hombres españoles de una cierta edad, cuando nos juntamos, hablamos de los días que pasamos prestando el Servicio Militar (la mili) en algún lugar del territorio nacional. Debe ser por algo. La experiencia no nos abandona nunca. Yo me incorporé relativamente tarde. Acababa de terminar la carrera de medicina y ni me preparé el MIR; en Enero de 1989 entraba como primer remplazo del Regimiento de Artilleria de Campa
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Whoa, sex!

Decir que la vida de Giorgios Kyriacos Panayotiou es parte de mi vida sería mentir. O mejor dicho, sería un completo “overstatement”, una exageración. Daría demasiada importancia emotiva al hecho de que ambos hubiéramos nacido con menos de un mes de diferencia, a unos 2000 km de distancia y que, por tanto, compartiéramos bastantes claves y referentes culturales. O sobrevalorar mi capacidad para mantener grabadas en l
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La Casa di Patty

– ¿Me vais a contar algo? – Deja de quejarte – dijo Chiara – No me estoy quejando – contesté sin levantar la voz – Simplemente quiero saber qué hago en esta situación y por qué vamos de un lado a otro de Roma. – Eres libre para marchar cuando quieras – me contestó Michaella – ¿Irme? ¿A dónde? – Puedes volver al hotel, recoger tus cosas y dirigirte a Fuimicin
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Dolce & Gabbana

Nos sobresaltó el golpeteo melódico de un teléfono sobre la pequeña mesa que había junto a la puerta de la cocina. El terminal iba desplazándose con la vibración y amenazaba con caer, pero Pietro, que estaba al lado, con el plato humeante en la mano, se las arregló para cogerlo a tiempo y contestar. Yo, prácticamente desnudo, y Chiara y Michaella en silencio desde el sofá, le observábamos como en una decadente compos
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Una mentira perfecta

– ¿Me estoy perdiendo algo? – resonó la voz de Pietro desde la cocina – ¿Qué tal si me dais una explicación? – respondí preguntándole, recriminándole. Chiara aprovechó para escurrirse de entre mis brazos. Me giré para seguirla con la mirada según se tumbaba en el sofá, apoyando su mejilla derecha en el regazo de Michaella, que permanecía confortablemente sentada, y flexionando ligeramente las
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