No, no hacemos eSalud. Y tampoco pasa nada.

Un poco de provocación de vez en cuando no viene mal. Por eso escribí esto:

«No quiero sonar cínico, pero un poquito de contención no nos vendría mal. La mayoría de los que hablamos de eSalud no hacemos nada de eSalud, salvo tuitear.»

Una de Preguntas Frecuentes rápidas:

Tengo un blog sanitario. ¿Es eso eSalud? – No
Tengo una cuenta en Twitter y soy sanitario. ¿Es eso eSalud? – No
Doy charlas de eSalud ¿Es eso eSalud? – No
Doy clases en un master de eSalud ¿Es eso eSalud? – No

Bueno, no es eSalud tal como la entiendo. Para mi, la eSalud o salud digital es un concepto que no tiene nada que ver con digitalizar la práctica sanitaria.

Empezaré por lo que no es eSalud porque, como soy muy simple, me resulta más fácil

1. No es eSalud hacer divulgación sanitaria por canales digitales
2. No es eSalud contestar a mi padre una consulta por teléfono
3. No es eSalud salir en la televisión a hablar de salud o de eSalud
4. No es eSalud hacer informes de alta en pdf
5. No es eSalud hacer una consulta por Skype
6. No es eSalud rellenar formularios en una historia clínica electrónica

Paso a explicarme.

Lo genuinamente digital requiere asumir que toda la realidad es información y que funciona según un conjunto de instrucciones definidas, ordenadas y finitas. Los seres vivos, individual y colectivamente, y todo lo que nos rodea no dejamos de ser un conjunto de algoritmos.

Por tanto, un marco conceptual de salud digital implica aceptar que la salud, la felicidad, la enfermedad y la infelicidad responden a un funcionamiento más o menos correcto de esos algoritmos.

Consecuentemente, la eSalud requiere recopilar la información que define al ser humano sano y enfermo, individualmente y en grupo, desarrollar las herramientas para procesar y analizar esos datos, y, finalmente, producir las herramientas que permitan manipular el o los algoritmos para maximizar lo que en cada momento se defina como «salud».

Vamos, que la mayoría de nosotros lo que somos es productores de datos para que unos pocos hagan eSalud.

Twitter para cirujanos profundamente superficiales

Es difícil olvidar cuando, hace años, me preguntaban de qué servía Twitter, si no era una pérdida de tiempo, un pasatiempo sin valor para un profesional de la Medicina. La verdad es que parecían tener razón. Pero a mi me mantenía enfocado; tanta información fluyendo evita que me disperse.

Es cierto que en Twitter, como en otras muchas redes sociales, hay mucha banalidad. Pero reconozcámoslo, los seres humanos somos muy banales. Hablamos de cosas sin sustancia con mucha frecuencia. De hecho, no imagino que los premios Nobel se levanten por la mañana debatiendo sobre el Ulises de Joyce, el bosón de Higgs, o cualquier otro pensamiento profundo. Muy profundo.

Lo que es cierto es que n el último año he sido coautor de un editorial, un artículo de cabecera, una revisión y dos originales relacionados con Twitter y cirujanos colorectales. Uno ha sido en Cirugía Española. El resto en BJS, Colorectal Diseases y Clinics of Colon and Rectal Surgery. Prácticamente, he cubierto mi cupo de publicaciones para un sexenio investigador.

Así que cuando me pregunten si me merece la pena tuitear tanto y pasar tanto tiempo en redes sociales, tendré una contestación contundente a mano.

De momento, les recomiendo que lean este artículo de cabecera del BJS

iClinicoMadrid – Innovación de cero a cien.

Han pasado algo más de siete años desde que empezamos a trabajar en la Unidad de Innovación del Hospital Clínico San Carlos. Nos lanzamos en 2010 con tres personas que se aventuraban por un camino desconocido. Ahora la Unidad es una estructura transversal del Instituto de Investigación Sanitaria San Carlos (IdISSC), que se coordina con el Observatorio Sanitario y el Smart-Lab para constituir el Centro de Innovación del IdISSC

Es frecuente que cuando hablamos de alguna acción dentro de nuestras organizaciones sanitarias, la conclusión sea que nada cambia, que es un desastre, que no vamos a ningún lado. La vida sigue igual.

Pero, en realidad, ocurre lo mismo que con el cerebro. iClinicoMadrid se distingue por la plasticidad y la estabilidad en sus acciones. Estas son dos características básicas para la supervivencia y se lo debemos a los grandes profesionales que han contribuido a la misma. Todos ellos dejaron su firma, su estilo, y les sentimos como parte de nosotros, estén donde estén, en Airbus, Google, MIT o en consultoras de gran prestigio.

Nos han ayudado muchas personas, estudiantes, médicos, ingenieros, documentalistas, preventivistas, periodistas, gestores de innovación, y muchos otros de dentro y fuera del Hospital Clínico. Porque en la innovación, lo importante son las personas.

Para qué mentir, las expectativas de fracaso total era grandes al empezar con nuestra Unidad de Innovación. La financiación procedía de la red del ISCIII (ITEMAS) y no se veía fácil poder conseguir sobrevivir con nuevas fuentes de recursos. Menos aún cuando se trabaja en instituciones muy clásicas y consolidadas, con mayor peso de docente que investigador.

Lo cierto es, mirando atrás, que hemos pasado de cero a cien en todos estos años. iClinicoMadrid se ha convertido en un referente nacional e internacional en cultura innovadora y de transformación sanitaria. Por qué no decirlo, nos sentimos especialmente orgullosos del ejemplo de co-creación de aplicaciones de inteligencia artificial en salud mental, con un impacto global.

Os invito a que no dudéis, entre todos haremos el mundo un poco mejor.

Mentiras, más mentiras y malditas mentiras

Ultimamente, en este mundo con gran interés por la tecnología y la sanidad, nos sorprenden grandes gestos, declaraciones, y tomas de posición que, aparentemente, son valientes, sinceros, transformadores… Pero no. Al final, si se rasca un poco, uno se da cuenta de que son mentiras, mentiras y malditas mentiras.

Ese es el caso, por ejemplo, de Theranos. Esta compañía creada por una «drop-out» de Stanford, Elizabeth Holmes, pasó de la innovación de cuello de cisne a miles de millones de dólares. Y de ahí, a cero.

Todo porque lo que decía su fundadora parecía verdad. Pero en realidad era mentira.

Empecemos por la parte bonita, cuando Theranos era «the next big thing»:

Elizabeth Holmes era la nueva Steve Jobs. Pero lo que no sabía es que la sanidad no es el mundo digital de consumo. Es un poco más complicado. Mucho más complicado. Y lo peor: Elizabeth engañó, mintió, se otorgó unas cualidades que no tenía. Y ahora su valor es CERO.

Crear Hubs

Estoy parado en Nueva York. Después de levantarme a las 3:00 am y despegar a las 6:30 am de San Diego, me toca esperar a la conexión con Madrid. Llegaré mañana por la mañana a Barajas.

Estos viajes tan largos no me suelen cansar demasiado. Primero, porque me gustan los aeropuertos y los aviones. Me encanta mirar a la gente con la que me cruzo e imaginarme historias, ya sean sobre su pasado, su presente o del futuro. Segundo, porque es una de las pocas ocasiones en que puedo tomarme tiempo para reflexionar sobre lo que me ha pasado y hacia dónde puedo dirigirme.

Ahora mismo, según leo tuits, compruebo que construir intercambiadores, «hubs» de información y conocimiento, puede resultar interesante. En mi caso, relacionados con la profesión médica en todas sus vertientes y con la innovación en tecnología biomédica. Pero no hace falta quedarse en la mera medición de actividad o en el lucimiento como «TweetStar». Hay que ver si somos capaces de inducir cambios en el sistema.

Un ejemplo de éxito es #colorectalsurgery. Lanzamos el hashtag para conectar a la comunidad quirúrgica especializada. Y la European Society of Coloproctology ha asumido un papel de liderazgo en la promoción de dicho ecosistema con notable éxito y con la inestimable aportación del Dr. Richard Brady.

Entre profesionales de tanta capacidad, no cabe más que compartir conocimiento, generar conexiones, promover el progreso mediante la interacción social. No tiene sentido competir. Hay que colaborar.

Y los nuevos líderes no deben ser los que más habilidad tienen para realizar una tarea específica, sino los que son capaces de entender a los demás y conectarlos entre si, sin olvidar que para liderar no hace falta ser mala persona.

Historia Clínica Electrónica: ¿qué apostamos?

Los médicos norteamericanos quieren una historia clínica electrónica que funcione. De hecho, según cuenta el presidente de la American Medical Association, Steven J. Stack, los sistemas de historia clínica electrónica son la primera causa de frustración entre los médicos en activo en USA.

La encuesta de Medical Economics de 2014 demostró esa insatisfacción.

Parece que la promesa de un sistema sanitario sin papeles no funciona. Ni siquiera tras el espectacular «estímulo» keynesiano que Obama lanzó en USA. No es que los médicos quieran volver al papel. Lo que no quieren es seguir sufriendo por sistemas computarizados que no les ayudan.

¿Sería interesante conocer la opinión de los médicos españoles (Primaria y Hospital) sobre sus sistemas de historia clínica electrónica?

Si no vamos a hacer nada, salga el resultado que salga, mejor ni intentarlo.

Un paseo por Cambridge y Boston: Harvard y MIT

Hace 20 años llegué a Boston para entrar como «fellow» de la Harvard Medical School al Hospital Beth Israel. Este mes de Enero de 2016 he regresado como parte de un grupo de investigadores de la Universidad Complutense de Madrid y de la Universidad Politécnica (Campus de Excelencia Moncloa), para participar en un taller de tecnología biomédica con investigadores de las dos mejores universidades: Harvard y MIT.

Como nota aclaratoria, no se necesita ninguna capacidad intelectual especial para trabajar al nivel de Harvard o MIT. Simplemente hay que desearlo. Desearlo mucho. Desear caminar la «extramile» que hace los sueños realidad.

No es fácil describir como se siente uno cuando está rodeado por gente brillante, premios Nobel, o premios Nobel a punto de caer. Lo resumiré de una forma algo cursi: inspirador.

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Donald Ingber, con gafas, está al fondo dando la espalda al póster del Real Colegio Complutense. Dirige el Instituto Wyss, un sitio del que se puede aprender para lo bueno y lo malo. Un grupo de investigadores que publican una vez al mes en Nature/Science, que patentan y trasladan al mercado.

A mi me tocó contar quiénes somos y qué hacemos en el Centro de Innovación del Hospital Clínico San Carlos y el Instituto de Investigación Sanitaria San Carlos: proyectos de big data, plataformas de educación, sistemas de información en pediatría o nanotecnología para el diagnóstico microbiológico. También presentamos nuestra colaboración con el grupo de Life Supporting Technologies para la diabetes con Mosaic. Después de todo, la diabetes mellitus tipo II es la principal causa de años vividos con enfermedad en España.

Y esto sólo fue el comienzo.

Una semana TIC

La semana que está terminando ha tenido dos momentos destacados. El primero por la gran oportunidad de conocer en persona a uno de los iconos de la revolución tecnológica del siglo XX y XXI. El segundo por ser un gran paso en el ambicioso camino que iniciamos, hace poco más de 5 años, en la Unidad de Innovación del Hospital Clínico San Carlos.

Para empezar, el martes 6/11 Steve Wozniak, co-fundador de Apple, participó en una Impact Talk organizada por la Impact Business School de la Universidad Europea. No voy a descubrir nada nuevo, escuchar a Wozniak no es como escuchar a Jobs. No es un visionario. Wozniak sólo quería hacer ordenadores que funcionaran. Como él mismo dijo, «Steve no sabía casi nada de ordenadores. Yo los construía y él los vendía».

También destruyó, con una única frase, el mito del «emprendimiento basado en garajes». «Ni fabricamos ordenadores ni hicimos negocios en un garaje». Con esa simple afirmación destrozaba las ilusiones románticas de todo emprendedor que se precie, ya sea en Silicon Valley o en cualquiera de los cientos los valles que han aparecido por el mundo.

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Al día siguiente, acudí a la celebración de la apertura del Fujitsu Laboratory de España en la Casa de América. Fujitsu posee laboratorios de investigación en Japón, China, UK y USA. Y por primera vez se inauguraba un nuevo laboratorio, fuera de las cuatro grandes potencias. Esta vez en España, con una sede en Pozuelo, muy cerca del Hospital Clínico. Para nosotros, se trata de una oportunidad para impulsar la innovación digital sanitaria desde aquí. Indudablemente.

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El anuncio fue hecho por María Angeles Delgado, directora general de Fujitsu España, y por el Dr.Hideyuki Saso, CEO de Fujitsu Laboratories Ltd, quien explicó la apuesta de Fujitsu por la «innovación centrada en las personas» y la alianza con la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Clínico San Carlos para la transformación digital de la sanidad.

TouchSurgery: el cirujano global.

Hace ya un par de semanas que en el Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo del Hospital Clínico San Carlos estamos utilizando TouchSurgery. Por ello me gustaría compartir una primera evaluación de su uso.

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Antes de nada, tengo que agradecer a Jean Nehme, cofundador de la plataforma de simulación quirúrgica, la oportunidad de convertirnos en el primer hospital europeo que la incorpora para formar a sus residentes.

La aplicación está disponible tanto en la Apple Store como en Google Play, ya que se puede usar en dispositivos con ambos sistemas operativos. Es fácilmente configurable y muy «usable».

Todavía hay un número limitado de procedimientos, que en cirugía general y digestiva se centran en el abordaje laparoscópico de la apendicitis y en la colecistectomía (están disponibles otros procedimientos de cirugía abierta).

Destaca la calidad de los gráficos, lo que no es sorprendente si se tiene en cuenta que en el equipo de producción hay gente que ha trabajado en Pixar. Los procedimientos son estructurados por profesionales de reconocido prestigio, como Rafael Grossmann y están disponibles en inglés y español.

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He probado TouchSurgery tanto en iPad como en iPhone 6 Plus, y en ambos dispositivos resulta fácil y cómodo de usar. Por lo que he podido comprobar directamente, la plataforma permite aprender y «practicar» procedimientos quirúrgicos de distintas especialidades, de una manera intuitiva y «cuantificable». Ayuda, también, a ejercitar aspectos cognitivos y de coordinación ojo-mano, aunque sea en dos dimensiones.

El aprendizaje a través de TouchSurgery, que puede parecer más necesario para estudiantes y residentes de primeros años, resultará muy relevante – si se incorporan más procedimientos de mayor complejidad – para residentes mayores e incluso adjuntos que pretenden iniciarse en nuevas técnicas.

Además, TouchSurgery facilita la interacción entre profesionales en formación y sus tutores, al permitir que compartan experiencias, comentarios e incluso fotografías de casos clínicos o artículos.

Los tutores tienen acceso a las calificaciones y al progreso de los residentes según avanzan por los distintos procedimientos. Así, será posible identificar áreas que precisen de especial atención y refuerzo en el entrenamiento.

En mi opinión, TouchSurgery supone un avance definitivo en el uso de la simulación quirúrgica para la educación y entrenamiento de los cirujanos del siglo XXI. Por primera vez, es posible acceder de manera ubicua a simulación de muchísima calidad, sin los requerimientos de recursos humanos y materiales que lastran los centros de simulación que se han creado internacionalmente.

Quedan muchas cosas por mejorar, número y complejidad de los procedimientos, «customización» de las técnicas (que pueden diferir entre centros y escuelas), creación de simulaciones «en equipo» (que permitan formar a equipos de alto rendimiento conjuntamente), validación de la evaluación, etc. Pero aún así, estoy convencido de que TouchSurgery va a transformar la educación y el entrenamiento en cirugía. Porque ya no te entrenaras sólo en tu centro, lo harás con los mejores profesionales en cualquier parte del mundo.

TouchSurgery convertirá a los cirujanos del siglo XXI en cirujanos globales.