Value based surgery – the Journal of the ASGBI

Today, the Association of Surgeons of Great Britain and Ireland has published its Summer 2019 issue, including several contributions around a common topic: Value Based Surgery.

It has been an honour and a privilege to coordinate an outstanding group of surgeons, who have written thoughtful contributions regarding #Telemedicine, #PrecisionSurgery, #DigitalSurgery, #ERAS, and #Outcomes. The list of authors is as follows:

Muir Gray

Luis Sánchez-Guillen

Arfon Powell

Gemma Humm and Manish Chand

Mónica Millán

Rebecca Fish

I invite you to read their work here https://www.asgbi.org.uk/userfiles/file/journals/summer-2019-jasgbi.pdf

In order to transform the current practice of surgery into #ValuebasedSurgery, surgical leaders must address the following 5 common problems:

  1. Variability in quality and outcomes
  2. Harm
  3. Waste
  4. Inequities and Inequalities
  5. Lack of prevention

Coauthoring an article on #Valuebasedmedicine with Sir Muir Gray was particularly challenging, and funny. Quite an honour, and an unforgettable experience.

Conectoma

Es posible que todo lo que termine haciendo nuestro cerebro al interpretar la realidad sea lo mismo, y visualicemos cada cosa que hacemos con elementos comunes .

Todo se nos parece a todo. Datos que pasan a información, que pasan a conocimiento, que pasan a ser patrones de comportamiento ante problemas similares (eso que llaman sabiduría). O intuición.

La complejidad de la red
Detalle de las conexiones y flujos de información en Twitter de las 500 cuentas más influyentes que se relación con la mía (punto azul de mayor tamaño). El punto azul más grande y más próximo es Steve Wexner

Cuando hace algo más de diez años comencé a utilizar Twitter, no parecía posible que, en tan poco tiempo, fuésemos a disponer de herramientas para capturar los flujos de información y las conexiones entre cuentas a un coste realmente asequible. No entre dos o tres cuentas, entre cientos de cuentas o miles de cuentas que representan a personas dentro de una plataforma.

Podían ser la representación de neuronas conectadas, podría ser la representación de aeropuertos y vuelos de conexión, o cualquier otra cosa. Pero siempre terminamos representando la realidad de una forma común y análoga. Tendemos a ver la realidad de una determinada manera y a aceptarla en su representación porque es la que nos gusta.

La construcción del relato

A nuestra especie, en general, los números no la entretienen. No nos llaman la atención. Con algunas excepciones, nos gusta más una novela, una película o Twitter que una tabla de excel. Los números no nos emocionan tanto como para arrastrarnos a aventuras irracionales.

Y eso lo vivimos día a día.

Vamos creando el futuro así, yendo de la pesadilla al sueño. Porque los sueños no son sólo sueños. También son un plan para conseguir resultados en el futuro.

Los líderes, todos, en cualquier campo de actividad, articulan los relatos de esos sueños a lo largo de tres líneas maestras:

  1. El miedo
  2. La envidia
  3. La mentira

Primero se construye un escenario de crisis, de malestar, de incertidumbre que pone en peligro nuestra salud, o el bienestar, o la misma existencia. A continuación, se cotillea sobre lo que están haciendo otros, a una cierta distancia, sin entrar en los detalles, sin darnos el contexto.

Los expertos ahora lo llaman «benchmarking».

Finalmente, se formula una gran mentira, una fantasia, se crea una bonita irrealidad que promete más y mejor de cualquier cosa que deseemos.

Y partiendo de esa ruta, desde el miedo a la fantasia, el líder inicia el viaje del héroe.

Eso se lleva repitiendo miles de años. Así que debe funcionar.

Twitter and T84 cell culture: a short story

BIH, circa December 1994.

– JBM: Would you be interested in coming back?
– JM: For sure, after I am done with my residency..

And in early 1996 my family and I left Madrid for Boston, landing at Logan during one of the worst blizzards ever. I would join Jeff Matthews’ lab at the Beth Israel Hospital, later Beth Israel Deaconnes Medical Center.

At that time, I ignored that T84 cells were going to be an important companion over the next years. And maybe for the rest of my life.

I did not have the slightest idea of what cell culture, T84 cells, electrophysiology, Ussing chambers, dual-voltage clamp or patch-clamping meant. My natural instinct was to go down to the BIH library (a small but splendid one) and hide myself behind a mountain of books and articles that I thought would be helpful to accelerate my learning.

This was a totally unintelligible field, due to the absence of any previous experience from my side. Long conversations with Jeff, Bruce, Cecilia, Tim or Jeremy helped me more than any article. Tacit knowledge may be more relevant that explicit knowledge for a beginner. But I must admit that for weeks, at lab meetings, silence and the «tell-me-more look» were the only signs that the rest of the team received from me.

I learnt to take care of T84 cells. I grew my own T84s, not HT29s that I very much disliked because they were more undifferentiated and more appropriate for Hodin’s lab (excellent work, Inram). These cells were my friends for hours in the hood, in the lab, night and day, day and night.

There were flasks, and buffered solutions, and calf sera, and antibiotics, and pipettes, and time, light, temperature. One must treat them well, feed them and let them thrive in monolayers. If you take good care of the monolayers, keep them safe, they will answer your questions.

And they did. In less than six months the first manuscript aimed at the American Journal of Physiology (Cell Physiology) was ready to be submitted. And we were successful!

T84 cells have a well-stablished shape to execute their functions and tightly join each other to form a monolayer, a barrier that resembles what we see in our intestinal mucosa. When externally stimulated, signals are released. Internal communication pathways are activated through different second messengers and cells communicate among themselves in order to coordinate their responses, the vectorial transport of chloride from the basolateral to the apical side, while maintaining the monolayer intact.

But let me go back to the beginning.

I was unaware of how T84 cells had immensely contributed to overcompensate my strong shyness, while responding to my insane curiosity, until I read Graham Mackenzie’s reflection on social media and cell culture.

I like stories, I am addicted to questions. So in the JBM’s lab I had all I could ask for. Sat in my chair, with a dual-voltage clamps and my T84s grown in wells, I couldn’t stop throwing questions to them. Often times, they responded with unexpected answers. In some instances, they gave me the answer that I was expecting or did not respond because the question was wrongly formulated. Then, I could get excited sharing my little findings with people that were far more intelligent than me. That brings enough confidence to go beyond our personal limitations.

Of course there was some noise. But when noise disturbed me, it was just the result of my inability to listen to the exciting stories that my T84 cells were telling me. Noise is meaning at a different scale.

I joined Twitter following Jeff Matthews’ steps. Maybe what I experienced and learnt during my stay at Matthews’ lab helps me enjoy social media more than what most people do. Maybe B¡because, like cell culture, social media is growing a network with more connected people, more diverse, increasing the density of connections and letting information freely flow from one person to another.

If I cultivate the network, if I sincerely connect with other people, they will enjoy answering questions with me. We may not be right all the time, but we enjoy the pleasure of figuring things out together.

That’s why I love what I do and I do what I love.

«Social media provides ways to understand who makes and shares health stories, the potential audience, and the stories themselves» – Graham Mackienze

¿Qué es ser un buen médico?

Día tras día, año tras año, seguimos preguntándonos ¿qué es un buen médico? ¿cómo se le reconoce?

Mis reflexiones en un podcast que ya ha sido escuchado más de 7.000 veces

Inocencia interrumpida

Cada vez que llegan las epidemias de gripe, especialmente cuando coincide con otros factores estacionales (las vacaciones), la inocencia del sistema se interrumpe.

La presión que sufren las personas, las reglas de funcionamiento y los recursos (los tres elementos que componen el sistema) hace que nos empecemos a preguntar qué está mal. Y ahí surge el dilema: ¿la culpa la tiene o no la tiene el usuario?

Este tuit encendió la mecha.

El debate sobre el uso de los dispositivos del sistema sanitario (Urgencias hospitalarias, Urgencias de Primaria, Consultas y demás) está siendo interesante. Incluso Jose Antonio Plaza (@Plaza_Bickle) se ha hecho eco del debate en Diario Médico.

Haciendo una simplificación muy propia de una mente simple como la mía, la solución es «O el usuario se adecúa al sistema o el sistema se adecúa al usuario».

Recordemos brevemente el esquema de funcionamiento de un sistema nacional de salud tal como originariamente publicó el NHS Scotland

Es decir, se construye un sistema de prestación de servicios (orientado, cómo no, a dar servicios) para facilitar el acceso. ¿Qué parte no entendemos?

Conclusión: O se transforma el sistema o el usuario siempre va a creer que su demanda de servicio es adecuada.

En la Semana de San Carlos, 25 de 230 años no son nada.

El pasado día 3 de Noviembre, junto con un gran número de compañeros y colegas del Hospital Clínico, recibimos el reconocimiento por haber cumplido 25 años de trabajo en la institución.

Entré como residente en 1991, y salvo por algo más de un año que estuve fuera, como «fellow» en el Beth Israel Deaconess Medical Center de Boston, han sido 25 años increíbles.

Confesaré que llegué al Hospital como estudiante por sorteo. En segundo curso se hacía una loteria para la distribución de estudiantes en los distintos hospitales afiliados a la Universidad Complutense. Y no tuve opción, cuando llegó a mi apellido, el Clínico era lo único que quedaba. No podía saber entonces lo que pasaría después.

No tengo ninguna tradición médica en la familia. De hecho, tampoco universitaria. Soy el primero que se benefició de la «escalera social» que apareció como consecuencia del regimen del 78. Y así conseguí ser primero estudiante, luego residente, posteriormente facultativo especialista, jefe de sección y, ahora, director médico.

No puedo atribuirme mucho mérito, salvo la perseverancia y la micro-ambición, como dice Tim Minchin. Lo demás se lo debo a compañeros, colegas, maestros, jefes, estudiantes, mentores, amigos y, sobre todo, a mi familia. Por encima de todo. Yo soy su producto. Y a mi juicio, no salí del todo mal. ¿Qué voy a decir yo?

Un honor y un privilegio ser del Clínico. Un honor y un privilegio, junto con todos los demás, ser el Clínico. Un lugar de personas, para las personas. No seremos el mejor hospital del mundo, pero esperamos ser el mejor hospital para nuestros pacientes, y para todos los demás.

En la Semana de San Carlos, 25 de 230 años no son nada.

Posverdad, ciencia y medicina

Ayer jueves 6 de julio de 2017 participé en la jornada de MEDES para hablar sobre el impacto de la ciencia e-compartida en la práctica clínica.

Sinceramente, no tenía muy claro a qué se podía referir el tema de mi conferencia, así que aprovechando que mi rector se había referido a la posverdad y la ciencia, intenté provocar con un discurso que mezclara la posverdad, la ciencia médica y la práctica de la medicina. Y me parece que lo conseguí.

Empezaré por las definiciones para ver si nos ponemos de acuerdo.

Ciencia médica: cuerpo de conocimiento relativo a la salud y la enfermedad generado por el estudio del ser humano y su entorno mediante la aplicación de la observación y la experimentación de acuerdo con el método científico

Medicina: profesión dedicada a diagnosticar, tratar y prevenir las enfermedades

Posverdad: situación en la que la creencia es más importante que los hechos.

Y dicho esto, dejo que Dan Ariely haga el trabajo duro: pensar y contar los hechos.