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¿Es un crimen?

Disimulé el temblor apoyándome contra la pared. Me esforcé por compensarlo y busqué formas de no desequilibrarme, pero la debilidad me recorría desde las caderas a las rodillas, lo me que traía la terrible sensación de que, inminentemente, me fallarían las fuerzas y las piernas dejarían de sujetarme, porque se doblarían convirtiéndome, finalmente, en una marioneta. Caería como un trapo, informe, sobre mi mismo. Soste
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Agotado

Todos los días son sólo otro día. Y otro día. Y otro más. Mientras, el cansancio se va apoderando de mi. Desgasta. Consume. Derrota. Me acuesto agotado después de no hacer nada especial. Y me despierto temprano, mucho antes de que amanezca. Ya no me importa la luz. Sólo hay paz en las tinieblas. Cierro los ojos. Intento no caer, pero no puedo. La escucho. La veo. La siento.
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Clasificación de las Hemorragias

Hoy me han recordado este post que Gustavo Klint escribió en el blog “Panorama desde el Puente”, coincidiendo con un viaje a Colombia en Diciembre de 2008. 4 de diciembre de 2008 – Bogotá Hoy Mayol ha estado a lo suyo. Después de la conferencia sobre hemorragias intraoperatorias, ha sido entrevistado para un canal de televisión en Bogotá. Y luego, mientras visitábamos el Museo del Oro, de nuevo hemo
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Alexandra

Pensé en llamar a Alexandra. Tan desesperado estaba como para que se me ocurriera hacerme con uno de los móviles de mis compañeros de huída, que ahora también eran mis secuestradores, discretamente, y marcar su número, que sólo guardo en la memoria para que nadie más lo conozca. Luego restauraría el teléfono a su configuración original. Seguro que levantaba sospechas, pero no podía arriesgarme a que cualquiera de ell
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La Casa di Patty

– ¿Me vais a contar algo? – Deja de quejarte – dijo Chiara – No me estoy quejando – contesté sin levantar la voz – Simplemente quiero saber qué hago en esta situación y por qué vamos de un lado a otro de Roma. – Eres libre para marchar cuando quieras – me contestó Michaella – ¿Irme? ¿A dónde? – Puedes volver al hotel, recoger tus cosas y dirigirte a Fuimicin
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Dolce & Gabbana

Nos sobresaltó el golpeteo melódico de un teléfono sobre la pequeña mesa que había junto a la puerta de la cocina. El terminal iba desplazándose con la vibración y amenazaba con caer, pero Pietro, que estaba al lado, con el plato humeante en la mano, se las arregló para cogerlo a tiempo y contestar. Yo, prácticamente desnudo, y Chiara y Michaella en silencio desde el sofá, le observábamos como en una decadente compos
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Una mentira perfecta

– ¿Me estoy perdiendo algo? – resonó la voz de Pietro desde la cocina – ¿Qué tal si me dais una explicación? – respondí preguntándole, recriminándole. Chiara aprovechó para escurrirse de entre mis brazos. Me giré para seguirla con la mirada según se tumbaba en el sofá, apoyando su mejilla derecha en el regazo de Michaella, que permanecía confortablemente sentada, y flexionando ligeramente las
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Mi secuestro

Salí del baño desnudo, chorreando y restregándome con una toalla blanca que casi no secaba, con el pelo revuelto y la mirada perdida. En ese preciso momento no me importaba nada lo que ocurriera al resto del mundo. Me bastaba con lo mío: no retrasarme en el regreso a Madrid y tener éxito en mi misión. Por eso no dejaba repasar mentalmente las opciones, aunque podría ser que los últimos acontecimientos interfirieran e
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Due Ladroni

Me vi arrastrado por Pietro y Chiara hacia la puerta. No opuse resistencia, quería salir de allí aunque no supiera hacia dónde. Ella abrió y ambos me empujaron en el asiento trasero de un coche que estaba aparcado a un par de metros. Cada uno se metió por uno de los lados del vehículo y me dejaron en medio. El coche arrancó. No me había dado cuenta de que al volante había alguien a quien conocía. – Hola querido
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Fascinación

– ¡No! – gritó Pietro al ver a Chiara abalanzándose sobre la mesa. Pietro Occhiobuono me había acompañado durante todas mis visitas a Roma en el último año. Se había ganado mi confianza incondicional; y sin temor a reconocerlo, me había fascinado. Por su belleza, que envidiaba. Por su cultura, que compartía. Por su interés en mi, que también compartía. Nunca rechazaba una oportunidad para encontrarnos, ch
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