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Roma

Mozzarella, carpaccio, pasta y chianti

Alargué tanto la pausa ante su pregunta que la camarera tuvo tiempo de interesarse por nuestra selección del menú. – ¿Qué desean? – dijo, mirando a Pietro. – Necesitamos algo más de tiempo para poder elegir, si nos disculpa – contesté admirándola desde el desnivel de mi asiento. – Naturalmente – me dijo, no sé si en italiano o en español, volviéndose hacia mi. Sonaba igual. Casi co
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Rojos relativos

– Pietro, un gobierno de centroizquierda en Italia no podía resistir mucho. Son rojos relativos – le dije nada más colgar el teléfono. El me sonrió. Le sonaba a Tiziano, Rosso Relativo. – Eso decían en la Cámara, pero Prodi había soportado bien la situación hasta el otro día. Por eso le llamamos, doctor Klint. Nos habían informado de que usted era la persona ideal para mover todas las cuerdas a la v
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Tor Vergata

– Te invito a cenar. ¡Quiero que me cuentes más! – exclamó entusiasmado, con los ojos brillando, como un niño con un juguete nuevo entre sus manos – Será un placer, porque no me espera nadie y es triste cenar sólo en Roma – mentí; y según lo hacía, me di cuenta de que mis palabras podían estar resultándole ofensivas, aunque era cierto que prefería cenar con él. – ¿Dónde prefieres ir? 
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Klint y la navaja de Ockham

En la Piazza Navona había obras, como es normal en Roma. Y entre los materiales, de manera discreta, me había citado con un miembro del círculo íntimo de Il Profesore. – Pensé que te habías asustado y no vendrías – me susurró con un suave acento romano, a la vez que me arrastró por la chaqueta para apartarme de un foco que, con una luz de tono marfil, iluminaba el lugar. No era conveniente que nos vieran
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La vida secreta de Gustavo Klint

– Te envidio porque me tienes – fue todo lo que dije. Y me marché. No sabía el motivo por el que había pronunciado esa frase. Aparentemente, no tenía ningún sentido en ese momento en el que desfilaba hacia la puerta del Gran Hotel de la Minerve. Pero me salió así. Seguramente, sólo pretendía mantenerme en su cabeza. Si quería conocer “La vida secreta de Gustavo Klint” tendría que hacer algo má
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