No era una estrella…

Pensó.
Una vez más.
Y de nuevo creyó que había pensado algo original.
Diríase que único.
Genial.
Pero sólo era otra mierda de pensamiento.

Un orgiastico enjambre de voces le hizo el coro.
Uno tras otro repitieron su mierda de pensamiento.
Como un martillo pilón.
Se le metió la idea en la cabeza.
Era una estrella.

Empezó a brillar.
Desde dentro.
Por fuera.
Y los cobardes se encendían con él.
Los miserables también.
Parapapapapa… Papara…
Parapapapapa… Papara…
No era una estrella.
Sólo un bombilla

Una respuesta a «No era una estrella…»

  1. Y al niño que nunca supo jugar, con 20, le dicen que se vaya con los niños…que se le dan bien.
    *¡Insensatos! ¡Si sólo quiere hacerse el importante! No ven que iba para actor…de teatro! ¡De teatro!*

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