Sin renuncia

Sales por la puerta para no volver más.
Sabes que ahora es para siempre.
Un «nunca jamás».
El tiempo corre para todo, pero siempre hacia adelante.
Y el espacio se colapsa alrededor
O se desinfla como un globo cuando se pincha.
El vacío succiona.
Parece que aspira desde el pecho, donde se nota una ausencia ansiosa.
Como el aire entre los labios al ser espirado con fuerza, y sin pericia, produce un sonido insoportable.
No es una explosión.
Es más un chillido de lamento.
Pavoroso.
Hiriente.
Desolador.
Resuena en la cabeza como un grito, a medio camino entre el dolor y la angustia.

La memoria, al contrario del tiempo, sólo va hacia atrás.
Y acelera inversamente.
Recuerda mejor lo distante.

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