Satanás

Y llegó una nueva vibración.

«No hay nada más triste que
el silencio y el dolor»

¡Eres tú! √√

Ya no pude contestar más. Habían desaparecido todas mis dudas, mágicamente, porque sólo una persona utilizaría un mensaje así para desvelarme su identidad y, simultáneamente, desarmarme. Era irrelevante preguntar cómo había dado conmigo, ni quién le había dado mi número de teléfono. No cambiaría nada.

Esa línea de una canción que cantó Miguel Gallardo hace tanto tiempo, «No hay nada más triste que el silencio y el dolor», a mi sólo me recordaba la voz de Alejandro Fernández. «Nada más amargo que saber que te perdí». Me daba igual la presencia de Christina en el vídeo.

Ese mensaje me llevaba de vuelta al 19 de Julio de 2014. Hacía mucho calor por las calles de Madrid, pero no tan agobiante como el que padecimos en Miami, sin esa humedad que asfixia porque hace denso el aire. Habíamos estado disfrutando una semana allí antes, entre «Plastic fantastic» y Art Decó. Desde que nos separamos en Nueva Orleans, sólo coincidíamos para estas aventuras.

Habíamos atravesado la península de la Florida en un Ford Mustang descapotable, a toda velocidad. Entre charcas, pueblos escondidos, prisiones de alta seguridad y carreteras a medio asfaltar. De Orlando a Coral Gables, pasando por Kissimmee. De Daytona Beach a South Miami Beach.

Teníamos un plan perfecto. Lo habíamos estado preparando durante días entre risas y cocktails, con noches de fiesta interminables y cirujanos plásticos con la mano de dios. Unos amigos comunes nos sirvieron de guía por la ciudad y llave de entrada a sitios donde no brilla el sol.

Habíamos coordinado nuestros vuelos, el hotel, los desayunos, las comidas y las cenas, incluso nuestras visitas a la familia, los besos, los abrazos y las lágrimas.

Nos habíamos empeñado en asistir al primer concierto de Alejandro Fernández en el Palacio de Deportes en Madrid, entre miles de otras mujeres que no disimularían su pasión por el Potrillo, la misma que sentíamos por lo que íbamos a hacer.

No te has olvidado?

Te recuerdo cada día √√ – me costó responder. Tenía un terrible sensación de opresión en la garganta.

Ahora estás en mi poder

No te entiendo √√

Ahora lo tengo todo de ti.
No podrás abandonar.

Lo siguiente fue un archivo. Era una foto del aeropuerto de Orlando antes de embarcar.

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